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Gilberto Esparza dicta taller de Bioelectrónica

Biología, electrónica, sociología y sonido, son las disciplinas que el artista mexicano utiliza para la realización de sus proyectos. Dos de ellos “Planas Nómadas” y “Parásitos Urbanos”, fueron creados con residuos tecnológicos, con el objetivo de dar respuesta a una de sus más constantes interrogantes ¿Qué hacer con la basura tecnológica?

Con una réplica desmontable  del robot “Biosonor”, construido especialmente para el desarrollo del workshop “Bioelectrónica”, arribó a Chile el destacado artista visual, Gilberto Esparza, invitado por el Magíster en Artes Mediales, en el marco del II Seminario de Artes Mediales que se desarrolló durante el mes de julio en la Facultad de Artes de la Universidad de Chile.

Durante su estadía, el artista dictó una conferencia en el Mac Parque Forestal y encabezó un taller en la Sede Las Encinas de la Facultad de Artes, en el que participaron más de veinte personas, quienes durante cuatro días pudieron explorar nuevos lenguajes para la investigación estética y su relación con la tecnología, a través de la experimentación con materiales orgánicos, micro organismos y sus procesos biolectroquímicos.

Elaboración de celdas microbianas, obtención de bacterias, ampliación de materiales y técnicas, documentación de procesos y electrónica análoga, fueron algunas de las herramientas y temáticas que se desarrollaron durante el workshop. Además los participantes construyeron celdas de combustible microbianas y circuitos electrónicos que posibilitaron leer la actividad biológica de microorganismos, que a su vez permitieron abrir un campo de experimentación audiovisual e interactivo.

Una variada gama de elementos que caracterizan el trabajo de Esparza, quien desde hace diez años aproximadamente, ha buscado a través del arte, encontrar respuesta a diferentes problemáticas ambientales, que afectan a grandes urbes como Ciudad de México y Santiago.

El agua contaminada y la basura tecnológica son parte de las inquietudes del artista, quien ha buscado soluciones a través de la interacción entre el arte y la ciencia. Es así como surge su primer proyecto “Parásitos Urbanos” –moscas electrónicas realizadas con residuos de teléfonos móviles que se alimentan de energía que encuentran por ahí.

“Plantas Nómadas” es otro de sus proyectos en el que crea organismos mitad robot, mitad planta, que están preparados para adaptarse y sobrevivir en un ambiente totalmente contaminado. “Me pregunté cómo nos relacionamos con las aguas residuales, cuál es la relación que tenemos con el agua y cómo la usamos para deshacernos de nuestros desperdicios. A partir de eso yo quería hacer una reflexión de cómo podemos utilizar esos residuos para recuperar el agua de los ríos, que a su vez genere energía y más que nada lo que me interesaba era hacer un dispositivo que fuera más como una intervención en espacios específicos donde hubiera estos problemas, también para detonar conciencia en la comunidad en donde hacía la intervención”, explicó Esparza.

Para el coordinador del Magister en Artes Mediales, profesor Daniel Cruz, el trabajo de Gilberto Esparza viene a refrescar el campo local de las artes mediales, afirmando que, “El proyecto autoral desarrollado por Esparza es de alto calibre. No sólo se refiere a materiales o problemas complejos desde el punto de vista de las capas que podrían dar significado, sino que permite comprender la naturaleza de un proyecto instalado en los bordes disciplinares de las artes, la medialidad, la biología, la filosofía y por qué no la Ingeniería. Lo anterior, sumado a la capacidad de transmitir desde su propia experiencia un modelo constructivo particular, nos hacía pensar que su visita viene a refrescar el campo local de las artes mediales”, señaló y agregó: “Digo esto no por una razón de que localmente no existen proyectos que estén en sintonía con esta manera de proceder, ya que en el último tiempo la integración disciplinar, o más bien el estado de borradura de los límites, permite pensar que podemos dar alcance a la naturaleza y al origen de las preguntas tras las propuestas autorales que buscan ésta amalgama”.

Gilberto Esparza ha hecho de esa integración disciplinar su quehacer, convirtiéndose en uno de sus más destacados exponentes.

¿Desde  cuándo y cómo empiezas a buscar en la ciencia una disciplina para complementar tu trabajo?

Desde hace diez años más o menos que comencé creando esculturas que tuvieran movimiento o interacción con el espectador. Las primeras interacciones eran muy sutiles con sensores que sirven para que se encienda la luz de fuera de tu casa. Luego de a poco me fui inscribiendo en talleres de electrónica para entender mejor cómo funciona la electricidad. Pero la colaboración ha sido fundamental en mí, porque para poder hacer el proyecto de Plantas Nómadas, como es muy complejo me iba a llevar una carrera entera de robótica para poder hacer un proyecto como ese. Entonces me acerqué a ingenieros en mecatrónica, a biólogos y a expertos que sabía que podían aportar en algo al proyecto. La idea era que yo como artista también pudiera aportarles conocimientos a ellos, que fuera algo mutuo, y el proponerles un proyecto de arte, era la posibilidad de que le dieran una explicación a lo que estaban investigando sin el riesgo de lo que te pide una empresa. Es más un espacio de libertad para ellos, de  ver qué tanto se pueden aproximar a la autonomía del robot con actividad biológica, lo que fue muy interesante porque además se creaban nuevas líneas de investigación, que no necesariamente eran artísticas, pero tampoco tenían que ver tanto con las líneas que ellos llevaban, eran  otras trayectorias que se daban por esa sinergia.

¿Y esa sinergia te ayudó a transmitir el mensaje que como artista querías entregar?

Al final cuando tú estás pensando en un proyecto de artes te cuestionas cómo vas a traducirlo o cuál es la técnica que vas a utilizar para enviar ese mensaje lo más fiel posible de lo que tú quieres, y a veces las soluciones son muy simples. A veces con una imagen, con una fotografía, un dibujo, un video, una grabación, una presentación escultórica, lo logras, pero hay veces que no alcanzas a llegar a lo que quieres a nivel de mensajes. Entonces acudes a otros recursos y cada proyecto, cada idea te pide una técnica. Yo en realidad no me considero un artista medial, más bien hay proyectos que se van hasta esa complejidad tecnológica, pero tengo otros proyectos que son mucho más simples y bueno también hay una inclinación porque desde chico a mí me ha gustado el tema de la ciencia ficción, la vida artificial, los organizamos todo eso. Entonces inconscientemente también buscas líneas de investigación a fines a las cosas que te gustan, pero al final yo creo que es importante no casarse con una técnica ni con una disciplina,  más bien hay que quitar todos esos obstáculos que a veces son prejuicios. A veces te entra el conflicto de que “no estoy haciendo arte, estoy haciendo ciencia pura”, pero si rompes esas barreras, esos prejuicios, entonces puedes avanzar más en tus exploraciones y contar mejor las cosas.

¿Cómo y por qué un artista como tú se preocupa de  problemas ambientales, por qué surge esa inquietud?

Creo que estos dos proyectos tienen que ver con lo ambiental, pero más que de lo ambiental es de la problemática del agua en México, que  es la punta del iceberg de toda una estructura corrupta, porque al final el río está así porque no se cumplen las normas y ese es el resultado de una política, de una sociedad e ideología y los robots son pequeños monitores que nos hablan de muchas cosas más allá del medio ambiente. Por eso me gusto ese tema, porque tocabas la parte política desde un fenómeno que sucedía en el paisaje.

¿De qué manera has presentado tus obras?

Lo que hago es más que nada mostrar el registro de las veces que hemos soltado estos robots. Hicimos dos documentales, uno que habla de todos sus procesos biológicos y otro que habla más de lo que sucede alrededor del robot al hacerlo funcionar. Para este último hicimos entrevistas a gente que visitaba el robot, entrevistas a biólogos y a expertos que conocieran la problemática del agua para contextualizar y al final lo que hago en los espacios de exhibición es mostrar el robot y los registros documentales de video imágenes y datos. Y también otra posibilidad de presentar esa obra es volver a ir a otros ríos contaminados y generar otra vez esa dinámica a partir de la  intervención del robot en esos ríos.

Y en general ¿Cómo ha sido la recepción tu trabajo, tanto en México, como en Chile y en España en donde también estuviste?

Ha tenido un alto impacto porque ha tocado temas actuales que se están tratando de resolver. También acá en Chile hay problemas similares con los ríos, sobre todo con los que pasan por las zonas urbanas e industriales y a mí lo que me interesa es que se detone esa conciencia y que se abra esa discusión.

¿Ha habido empresas interesadas en comprar y/o masificar tus obras?

Si, varias empresas se han acercado preguntándome qué posibilidades hay de hacer mil robots para limpiar los ríos. Pero lo que hacen los robots, el objetivo, es sobrevivir en ese espacio cambiado. En Plantas Nómadas por ejemplo, en la parte de arriaba del robot, hay unas plantas autóctonas que vivieron en el río y que ahora, por los niveles de contaminación, ya no pueden vivir en su rivera, por lo tanto el robot es una manera de que esas plantas  puedan sobrevivir en lo que era su entorno, regresando a su lugar pero con esta prótesis, y el agua que limpia este robots, es para alimentar a las plantas. No hay un excedente de agua en realidad, porque la energía que producen es para el propio robot, o sea, no es para el servicio de los humanos, sino que para su propia supervivencia, como un  nuevo organismo hibrido que también es una consecuencia a un entorno que cambió. Es decir, la función de ese robot para los seres humanos es la parte de la reflexión y de generar conciencia para modificar el imaginario y para establecer la posibilidad de que lo ríos si se pueden limpiar y de tener otro concepto con el tema de los residuos, que no son residuos que tienen un montón de materia que son energía y que se pueden aprovechar y en ese aprovechar estas depurando el agua y estas regresando el agua limpia a los mantos y todo lo que se desencadena alrededor. Al final es buscar que podamos vivir en simbiosis  con el resto de los organismos de la tierra como lo hacen otros entes.

¿Es una discusión que lograste plantear en el workshop?

Si, en el workshop lo que estamos tratando de hacer es que los participantes tengan que conseguir sus propias bacterias para poderlas usarla en el taller y simplemente de esa tarea empiezan a reflexionar y a preguntarse dónde están estas bacterias y empiezan a pensar y dicen “tengo que ir al río”, a los desagües de los mercados, en donde hay mucha materia orgánica y eso hace que paralelamente estén pensando en la problemática en este contexto y después la idea es que aparte de hacer experimentos,  empiecen a pensar en los proyectos que toquen el tema en el contexto de Chile.

Luego de su paso por la Facultad de Artes, Gilberto Esparza, presentará una exposición individual a fines de octubre en Lima y México en la que dará a conocer el trabajo que viene realizando con Plantas Nómadas, Parásitos Urbanos y su última creación “Plantas Auto-Fotosintéticas”, una continuación de Plantas Nómadas, correspondiente a la analogía de una ciudad utilizando estos nuevos sistemas simbióticos que aterrizan como una especie de instalación. Paralelamente está produciendo un libro de esos tres proyectos, en el que escriben arqueólogos de medios y biólogos, además de otras voces que entregarán una visión científica y artística del trabajo de Gilberto Esparza.

Igora Martínez, periodista Escuela de Postgrado 
Fotografías cortesía del prof. Daniel Cruz.

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